Aburrido no es aquel que dice cosas que no entendemos, si no aquel que no entiende lo que alguien interesante dice y no quiere aprender.
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NUESTRA ELECCIÓN DE SER PAPÁS

"Una elección que cambia nuestras vidas,
una elección para toda la vida,
una elección que esconde mil maravillas”
 
   Adriana, así se llama nuestra hija, llegó casi de forma inesperada en el 2011. Digo casi, porque desde que nos casamos queríamos tener niños, por mi marido al día siguiente de la boda, pero yo tenía en mente más ambiciones profesionales que personales en aquellos años y aún no era mi momento. Pero como todo en esta vida, cada acontecimiento importante tiene su día, mes y año programado para hacerse realidad, lo esperes o no, te digan lo que te digan.
 
   Llego el día en el que decidimos que no queríamos, ni podíamos, seguir retrasando más el ser papas, porque hijo único no sería. Hicimos las consultas médicas necesarias para confirmar que mi organismo estaba perfecto para ello, pues había tenido unos pequeños problemas de salud a lo largo del año. Nos dijeron que todo estaba bien, que era buen momento. Pero que nos hiciéramos a la idea que tardaríamos entre un año y medio a dos años, en ser padres. Yo tenía ovarios poli quísticos desde una edad muy temprana  y con ello se sumaba un alto porcentaje de aborto en los primeros embarazos.
 
   No le dimos mayor importancia e incluso ese período de tiempo era perfecto, sobre todo para mí. Pues hacía casi un año que había dejado mi trabajo de Enfermera en el hospital para emprender un camino laboral fuera de este. Un sueño y destino que quería hace mucho tiempo.
 
   Y esos casi dos años permitiría que me estableciera profesionalmente y con ello una mejor organización durante el embarazo y post-parto. Todo encajaba y en ese momento tenía 29, edad suficiente para tomarlo con calma y ganas.
 
   Sorpresa… el año y medio se convirtió en sólo un mes. Si así fue, al mes siguiente de retirar medidas nos quedamos embarazados. Embarazo que se desarrolló con toda la normalidad que cabe esperar en una gestación, sin sustos ni preocupaciones. Y 41 semanas después teníamos a nuestra pequeña en nuestros brazos.
 
“Mi pequeña Reflexión”
“Cada acontecimiento de nuestra vida, tiene escrito su propio momento.”
“Cada acontecimiento, guarda una enseñanza que marca un nuevo camino en la vida de las personas que en ella participan.”
 
“Para mi marido y para mí, todo lo que iré contando sobre nuestra pequeña historia y para la ciencia y varios profesionales, una demostración más de que nadie, absolutamente nadie, sabrá cómo o cuándo se desarrollarán los acontecimientos, porque cada  ser humano, cada organismo decide cuándo es el momento.”
 

 

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