Aburrido no es aquel que dice cosas que no entendemos, si no aquel que no entiende lo que alguien interesante dice y no quiere aprender.
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¡TODO NACIMIENTO, LLEGA CARGADITO DE CAMBIOS!

"Un hijo nos cambia físicamente, 
los  momentos con nuestra pareja, 
el hogar.
  Un hijo cambia nuestra forma de ver la vida,
un hijo lo cambia todo...."
Pero.... y nosotros ¿somos capaces de cambiar con la misma rapidez qué él lo exige?
Yolanda Lorenzo
El nacimiento de un bebé y su posterior "dominio de nuestro hogar" implica que nuestras vidas al completo den un giro de 360º y perdamos el norte en más de una ocasión. Es decir, llega el bebé, sabemos y somos conscientes de que necesita de nuestro cariño y cuidados para salir a delante, pero esto supone una única focalización de responsabilidades, él o ella.

Responsabilidades que realizamos con gusto e ilusión los primeros meses, pues entre la necesidad de mama de recuperarse física y anímicamente y la burocracia varia a la que papá tiene que hacer frente, baños, tomas a cualquier hora, las visitas de amigos y familia, etc... hacen que los días pasen "volando".

Sin embargo, y de manera inevitable, llega el día en el que intentas sumar a las miles de responsabilidades de una crianza, antiguas responsabilidades que llevas años realizando y que son parte y necesidad de tú vida y día a día. Y te das cuenta que por mucho que  lo intentes, sea papá o mamá, las tareas de casa se acumulan.
Hay días que no tienes nada inmediato para comer y el tiempo de dedicación a cocinar es casi imposible, necesitas ducharte y lo haces rezando que el bebé no se despierte o lloré mientras lo haces, pues lo único que pides unos minutos de paz y serenidad para poner tu cabeza en orden, para saber en qué punto te encuentras de tú vida y cómo afrontar todo lo que se avecina sin morir tú, tú pareja, vuestra relación y vuestro futuro en conjunto en el intento....pero el bebé no sabe de nada de esto y como echa de menos unos brazos que le den calor, un pecho que le llene la tripa o simplemente la presencia de esos seres que le aman y le trajeron al mundo, se despierta y llora. Y así pasa un día tras otro y todo se suma.... 

Y un día dices, NO PUEDO MÁS...lloráis, gritas, te desesperas, sientes rabia pero no por no amar a tú bebe sino por la impotencia que todos sentimos al observar lo rápido que ha cambiado todo y nuestra "incapacidad" de no  hacerlo al mismo tiempo que acontece algo nuevo.

ERES CAPAZ DE ADAPTARTE,  ERES CAPAZ DE ENCONTRAR UN PUNTO DE INFLEXIÓN

Pero para ello, debes tener algo de lo que muchos carecemos y aprendemos a marcha forzadas durante el primer año de vida de nuestro hij@, PACIENCIA.
Llegará el día en el que te puedas sentar, tomar lápiz y papel y decidir cómo quieres que tu vida sea a partir de ahora, cuáles son tus nuevas prioridades, crear tu propio planning de organización personal y familiar, conseguir obtener unos minutos a la semana o al mes para poner te más guapa aún de lo que ya eres, o para tomar esa deseada cerveza con los amigotes, sin un lloró al rededor.
Aprenderás a delimitar las tareas súper urgentes y las que no son tanto, a cambiar planes sobre la marcha, a volver a sonreír, a no tener ojeras  y sobre todo, a decirte cada día al despertar, somos padres, y hemos sido y somos capaces de poder con todo esto y con mucho más. Hasta el punto que comienzas a plantearte, ¿otro bebé?

"Es cierto que un bebé todo lo cambia, 
es cierto que tú eres más fuerte de lo que ahora crees.
Es cierto que la paciencia es un don o se aprende a cultivar.
Pero también es cierto que tú puedes con todo  lo nuevo y  mucho más.
Sólo necesitas tiempo, tiempo para los dos,
 para papa y él bebe,
para mama y él bebe,
 para cada uno y para todos juntos .
Todos necesitan adaptarse, conocerse, amarse, y descubrirse el uno al otro
Todos podemos y todos podéis"

Yolanda Lorenzo

¡Feliz Lunes!







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