Aburrido no es aquel que dice cosas que no entendemos, si no aquel que no entiende lo que alguien interesante dice y no quiere aprender.
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¡VOLVÍ A SENTIR!

¡Volví a sentir!
El día en el que mis ojos dejaron de ver lágrimas para empezar a ver luz, el Sol y la belleza de mi pequeña, volví a sentir.
Comencé a sonreír, y poco a poco fui descubriendo que mi vida había dado un vuelco, que todo había cambiado y que gracias a este cambió a tanto sufrimiento, mi vida se había situado en el camino que debía empezar andar.

Camino que me haría feliz, me haría conseguir esa plenitud que tanto había buscado pero que hasta ese momento, no la había descubierto.
Por ello, siempre digo que el nacimiento de mi hija cambio mi vida. No sólo por ser mamá, que esto ya supone todo un pack de cambios de por vida y sin destino fijo, porque cada día es una aventura. Sino porque la maternidad movió, y removió tanto en mi interior que hizo que cayera en lo más doloroso, para despertar en una realidad que me estaba esperando desde hace mucho y que yo no quería aceptar, no quería ver.

Tal vez por la presión del que dirán, tal vez porque cree unas expectativas sobre tú vida y tú misma en un momento dado, que no son las que realmente las que deseas, pero son las que  te llevan a la misma corriente de los demás, pues a veces pensamos que no salirnos de lo normal es lo mejor.

Tal vez por comodidad, por no arriesgar, por no querer pensar demasiado. Pero realmente, lo único que hacía, es mover mi vida en un entorno y camino que no me permitía ser yo en mi totalidad, que no dejaba exteriorizar lo mejor de mi, todo aquello que sé que puedo dar a los demás.

Realmente es como meter tu propio corazón y tus propios sueños en una jaula, porque lo que realmente desea no es lo corriente para los demás.

Hasta que por fin, llego ella, y me hizo ver la vida con otras gafas y liberar por fin mi corazón, con sus sueños e ilusiones para luchar por ese futuro profesional y personal que realmente tanto deseo y con el que soy consciente que puedo dar lo mejor de mí y aprender cada día mucho y más.

Entonces, sólo entonces, diecinueve meses después de nacer mi pequeña volví a sentir y este sentimiento hará que mueva cielo y tierra para seguir siendo feliz, porque desde entonces, descubrí quien soy y porque quiero luchar
.
Me costará, lo sé, pues el camino no está siendo fácil, me llevará mi tiempo sobre todo adaptarme y romper una estructura mental, pero lo conseguiré, primero porque no quiero volver atrás, segundo porque quiero aprovechar el gran aprendizaje que mi hija me ha dado y tercero porque no quiero que una depresión sea del carácter que sea vuelva a nuestras vidas, a mi vida.

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