Aburrido no es aquel que dice cosas que no entendemos, si no aquel que no entiende lo que alguien interesante dice y no quiere aprender.
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¡LA DURA REALIDAD!

Tienes un deseo, ser madre.
Te ilusionas, te preparas física y mentalmente para ello, decides ir a por todas,luchar para conseguirlo...
Llega el momento, tú deseo se realizando,esperas a tú bebé durante nueve largos meses y llega el día, el mágico día en el que no es tú tripa quien lo protege sino tus brazos llenos de amor y felicidad.

Sin embargo pasan los días, y no entiendes porque no te sientes como tú esperabas, eufórica, contenta, llena de felicidad. El cansancio, piensas...Pero tú no mejoras y no entiendes porqué.

Buscas información y lees y relees miles de páginas que te hablan de la posibilidad de sufrir un estado depresivo que dura sólo diez días tras el parto, sin embargo tú ya has pasado ese período y sigues igual, y te vuelves a preguntar ¿porqué? Si tú sueño ya está aquí, contigo, en tú día a día. Y descubre que tal vez puedas sufrir  algo más serio, una Depresión post-parto, y te niegas a creerlo, te niegas a asumir que eso pueda ser real, pues tú retoño debería llenarte de felicidad y no de tristeza, al menos eso te dice todo el mundo y es lo que también pensabas a priori.

Y el miedo, la ira, la vergüenza y el desánimo se apodera de ti, porque no sabes que hacer, a donde acudir o si debes contarlo o no y a quién. Y te vuelves a preguntar ¿porqué a mí?, ¿qué he hecho mal para que esto de le cara?, ¿porqué no puedo ser feliz junto a mi bebé, si es mi pasión, mi vida, mi locura, mi razón de vivir. 

¿Qué gran contradicción, verdad? Pues así, es cómo sé siente cada una de las mamas que está pasando por una depresión post-parto, así de desesperante y de loco es su proceso, así de doloroso y frustrarte es la situación....Pero ella día a día sigue ahí, luchando e intentado poder iniciar una reconciliación con ella misma y su reciente maternidad, porque ella quiere ser feliz, quiere abandonar la culpabilidad, quiere demostrar le a ese bebé lo mucho que lo ama sin que las lágrimas y el dolor se interpongan entre ellos.

Y...ahora soy yo la que pregunto ¿vamos a seguir creyendo qué no necesitan ayuda, que nos es necesario darles nuestro apoyo, qué no es necesario escuchar lo qué tiene que decir y ayudarlas a salir de ese triste lugar?
Yo creo que necesitan eso y mucho más....No le demos la espalda a una realidad, que existe hace ya demasiados años, no le demos la espalda al deseo de una madre por vivir una maternidad sana y feliz.
Ofrezcamos le nuestra más sincera sonrisa y el verdadero calor de nuestra mano,para ayudarla a superar esa dura realidad.
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