Aburrido no es aquel que dice cosas que no entendemos, si no aquel que no entiende lo que alguien interesante dice y no quiere aprender.
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¿Y AHORA QUÉ…?


Hace 9 meses que sabemos que llegaría el momento en el que nuestro bebé dejaría de estar en nuestra tripa para estar en nuestros brazos. Y durante esos 9 meses nos preparamos para ello: cuidados personales, revisiones programadas, ejercicio y alimentación adecuada, una larga lista de todo aquello que necesita el bebé o que pensamos que necesita, el curso de preparación al parto. Curso en el que los papás intentan memorizarlo todo, pobres, pues hasta ahora su participación ha sido limitada, y en el que las mamás no paran de preguntarse si serán capaces de recordar algo en su momento.

Llega el momento, nace nuestro bebe, lo tenemos en los brazos y pocos días después cruzamos el umbral de la puerta de casa junto a esa nueva vida que tanto hemos esperado. Y tras el primer llanto, en la soledad del hogar, con el cansancio acumulado, surge la gran pregunta ¿Y ahora qué?
En este mismo instante, en el que tenemos que poner en práctica esa teoría que tan bien guardada teníamos en nuestra memoria, en papel y en formato libro, para que no se nos olvidara ni el más pequeño punto y aparte. No sabemos cómo enfrentarnos a ello. Justo ahora cuando el miedo, la duda, el cansancio, las opiniones ajenas, las cuales aún no deseamos escuchar, invaden todo nuestro espacio, no paramos de preguntarnos ¿por dónde empezamos?

Empezaremos por entender que no somos perfectas, que el proceso de la maternidad no viene programado en nuestro ADN, como para saber desde el primer minuto que tenemos que hacer, que mamá y bebé están cursando un proceso de adaptación mutuo e individual al mismo tiempo. El bebé como una personita que se está enfrentando a un mundo desconocido, donde todo es nuevo y aún es pronto para asimilar tanto cambio.

Y nosotras como recién estrenadas mamás, cuya maternidad deseamos y necesitamos descubrir poco a poco, a nuestro ritmo, sin presiones externas, sin exigencias insólitas, sin que los demás esperen un todo cuando no sabemos nada.

Empezaremos por pedir respeto, apoyo, ayuda y comprensión, siempre que lo necesitemos, sin miedo, sin vergüenza, sin culpa.

Empezaremos apoyando nos en nuestra pareja, porque no sólo al  bebé le reconforta los brazos de papá y mamá, también a los tres o más, si se repite experiencia, nos calma, nos anima, nos completa el saber que ante todo, ya somos una familia en la que cada una descubrirá su propia doctrina, cada una escribirá una nueva historia, su propia historia.
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